
Cuando aún era un adolescente, Donny tuvo un hijo, Todd, a quien cuidó como padre soltero hasta que este cumplió los 18 y se marchó de casa. Ahora, y tras años sin verse, Donny reaparece en la vida de su hijo justo antes de la boda de Todd.
8 RUBÉN ROMERO 31.08.2012
Un padre desastroso pretende controlar la boda de su responsable hijo, por lo que se muda a pasar una temporada con él y su futura esposa.
Viene Adam Sandler de Jack y su gemela, la película que más galardones ha acaparado (injustamente) en la historia de los Premios Razzie. Con Desmadre de padre no repetirá la proeza de alzarse con otras 10 estatuillas (el nivel este año está muy alto), pero tiene muchísimas posibilidades en los Brandcameo, que premian a la película con más product placement del año. Y es que la ubicudad de cierta marca de cerveza recuerda a la de la violencia en la Terapia Ludovico, de La naranja mecánica.
En todo caso, Jack y su gemela sirvió para que Adam Sandler trabara amistad con el personaje y la obra de Santiago Segura. Desmadre de padre supone reencauzar el sandlerismo –esa religión del humor zafio que nos ha deparado la caída del miembro viril del demonio encarnado por Harvey Keytel (Little Nicky) o la irreverente sátira política (el inicio de Zohan)–, hacia terrenos que nos resultan sospechosamente familiares. En Desmadre de padre, Sandler abandona el registro para todos los públicos por uno más adulto. Tampoco estamos hablando de Tarkovsky, pero los sketches son más explícitos y atrevidos en lo escatológico y la presencia de todo tipo de cameos es constante (delicioso el de una Sarandon casi tan guapa como en The Rocky Horror…). La sombra de Torrente pues, es alargada, aunque no lo suficiente como para ir más allá del chiste fácil: no hay espacio para la crítica a la fama efímera televisiva o la sociedad bienpensante. Da, eso sí, para unas muy buenas risas a los que carezcan de prejuicios.
VEREDICTO: Una película con más semen que un banco de esperma y momentos de puro torrentismo.
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