
La colegiala Jing debe trasladarse a un pueblo durante la Revolución Cultural china para su 'reeducación'. De su comportamiento depende el futuro de su familia y de su padre, encarcelado por su supuesta oposición al régimen comunista. Pero Jing se emamora del joven equivocado. Ambos deben esperar.
7 IRENE CRESPO 31.08.2012
Inocente pero represivo romance entre una chica que vive en un cerrado entorno político-familiar y un muchacho de campo.
A Zhang Yimou le dieron la novela de Ai Mi (bestseller chino) en la que se basa esta película y encontró en ella la posibilidad de retomar el camino a casa, el de las líricas historias de amor (romántico y familiar) con las que hablar de sus tradiciones chinas. Como hizo Yimou, su protagonista aquí tiene que marcharse al campo durante la Revolución Cultural para reeducarse, para demostrar que sería una china ejemplar como el Partido quería, para poder ganarse cierta libertad en el futuro. Con este estricto telón sólo de fondo, Yimou se centra en esa historia de amor anunciada en el título, un romance entre una joven humilde, cuya familia depende de su buen comportamiento, y un hijo de un militar de élite. Dos clases sociales, dos formas de enfrentarse al mundo. Los Romeo y Julieta de Oriente a los que el director deja moverse con tranquilidad, sin prisas. Preciosas imágenes van discurriendo entre el campo y la escuela, en la ciudad y en la fábrica. Los días, las semanas, los meses y los años van pasando, el espino florece y vuelve a florecer. Y la pureza de este primer amor, de este amor prohibido, de este amor secreto, de este amor para siempre se mantiene intacta gracias a la sencillez visual y la corrección narrativa (a ratos, sólo a ratos, tan correcta que se queda fría) recuperada por Yimou para acompañar a estos dos enamorados en una historia que seguro le habría gustado vivir a él.
VEREDICTO: El Yimou más poético y sociológico. Un nuevo camino a casa del director chino.
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