
Revisión de la biografía del Presidente Abraham Lincoln en la que se revela su faceta oculta: Cazador de Vampiros. Siendo bien joven, Lincoln habría sido víctima de los no-muertos, lo que habría conducido a éste por la senda de la venganza como exterminador de vampiros, lo cual a su vez habría orientado su futura carrera política que habría culminado con su presidencia, y por tanto, la Guerra Civil Americana hubiera sido una excusa para acabar con los vampiros afincados en los Estados del Sur.
6 NANDO SALVÁ 31.08.2012
Abraham Lincoln se presenta a las elecciones a Presidente, defiende la Unión y a la liberación de millones de esclavos de día, y lucha contra las fuerzas del mal durante la noche.
En una escena de Abraham Lincoln, el joven Lincoln disputa un duelo de hachas con un vampiro esclavista en medio de una estampida de caballos, utilizados alternamente como transporte, obstáculos y armas. A su propia manera idiota es una genialidad, y casi se podría decir lo mismo de toda la película en su conjunto.
Da igual que Bekmambetov prefiera contar esta historia con una actitud de seriedad –por momentos con sorprendente efectividad– que apostar por el humor. No necesita hacer guiño alguno al espectador porque su mismo concepto –que la esclavitud representó una oportunidad para los vampiros de poseer y devorar a seres humanos sin reparos, que la Guerra de Secesión fue un intento de limitar el control de esos monstruos sobre Estados Unidos– es de puro chiste. A partir de él, el director kazajo convierte las peripecias del 16ª presidente norteamericano en una sucesión de secuencias de acción desmesuradas, hilarantes y casi vanguardistas, danzas ralentizadas puntuadas por erupciones de oscura sangre. No hay un solo momento en la película que no mezcle la gravedad con el absurdo, ni complemente las solemnes convicciones antivampíricas de Lincoln con chipirifláuticas proezas de videojuego. La idea que Bekmambetov parece defender es que nada –ni ese montaje de entrenamiento en el que el héroe aprende a voltear el hacha– resulta tonto si se lleva a cabo con una expresión facial suficientemente severa. Por supuesto, se equivoca.
VEREDICTO: Aunque adopte un gesto serio, esta película es una idiotez. Pero una idiotez divertida.
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