Sherrie y Drew son dos jóvenes de orígenes muy distintos. Él es un chico de ciudad que quiere convertirse en estrella del rock y ella una chica de pueblo que trabaja como camarera en un club de rock de moda, el Sunset Strip. Sus vidas se cruzarán en este mismo local que intentarán salvar de las manos de unos empresarios que pretenden demolerlo.