
Fiona, la hija de Tool (Mickey Rourke) ha sido secuestrada por un cruel dictador. Barney (Sylvester Stallone) reune una vez más a sus mercenarios, quienes deberán rescatar a Fiona y desmantelar la amenaza mundial que supone su enemigo. Sin embargo, el peligro es mayor, y a la vieja banda se le tendrán que unir viejas caras conocidas....
8 Eduardo Galán 24.08.2012
Los mercenarios juran vengarse del asesinato del líder de su grupo y liberar a su hija, secuestrada por un dictador despiadado.
En una escena de Los mercenarios 2, Bruce Willis reprocha a Schwarzenneger su (ab)uso de su “volveré” de hace ¡20 años! en Terminator 2. Entonces, Arnold le responde con un “Yippie-Kay-Yai” de hace ¡25 años! en La jungla de cristal. Con este afán de pastiche sudoroso-sentimental y mamporrero en mente, Sylvester Stallone entiende perfectamente que una gran parte de la satisfacción del espectador se basa en el reencuentro y en la repetición. Reencuentro con y repetición de esquemas narrativos (acción ochentera a base de golpetazos); personajes (héroes renegados que ayudan a pueblos oprimidos); o subtramas (pequeña historia de amor para aderezar) que, en el caso de Los mercenarios 2, redescubren la valía del serial cinematográfico de aventuras. Con mejor pulso que la primera entrega (Simon West controla con habilidad los tiempos) y catálogo de hipermusculados (bizarrismo con Van Damme y Chuck Norris), analizar este filme desde una perspectiva que no vaya más allá del (honestísimo) chorrazo de emocionalidad pura, sería hacerle poca justicia.
VEREDICTO: Los mercenarios 2 es como los cañonazos de Stallone: los adoras o los detestas. Marcamos la A.
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